viernes, 11 de marzo de 2011

Probablemente desde que los romanos utilizaron el latón de trascendencia griega y asiática es cuando aparece la corneta o trompeta larga,denominado con el nombre de Bocina, Litus, salpinx griega o tuba de influencia etrusca. Incluso hay descubrimientos desde la época egipcia que hallaron una trompeta de bronce en la misma tumba de Tutankamón. Sin olvidar que los origenes de este instrumentos son primitivos desde la historia de la humanidad, donde utilizaban el cuerno de buey para comunicarse con los demas pueblos o incluso alertar a su poblado de cualquier peligro o actividad diaria. Hoy en día podemos ver ejemplos en la corneta de caza con gran semejanza al cuerno de buey. 

Pero la corneta como la conocemos hoy en día denominándose do-re o do-sib, tiene otras características en nuestra época con unos antecedentes en Europa desde el 1750. Hoy en día se ha convertido en otra cosa,en otro sentir popular que se asocia a unas culturas en concretos. Desde hace más de medio siglo tiene gran influencia en las bandas militares donde guarda una raíz prácticamente en el entorno musical. Pero claro solo es una trascendencia histórica, en estos tiempos se ha convertido en algo autóctono-andaluz.  Podemos ver formaciones de cornetas y tambores en Bandas de Músicas, Orquestas, Espectáculos y por supuesto claro es que en Bandas de Cornetas y Tambores es donde se  encuentra la esencia de esta modalidad. Hoy en día las influencias modernas acaparan otro mestizaje en esta estructura musical. Donde con más propiedad  se les puede definir es en la música de Semana Santa. 

 

Para este artículo he querido analizar un fragmento de una marcha de procesión para cornetas y tambores titulada con el nombre de “EL SANTÍSIMO CRISTO DEL AMOR” de D. Alberto Escámez (1944). Este músico compositor nació en Linares (Jaén) (1896 – 1970). Fue músico militar y el primer compositor que compone para este género de marchas de procesión para cornetas y tambores a tres voces, osea utilizando la armonía tonal. Anteriormente solo se interpretaba marchas a una voz y un requinto; (este corneta era el que requinteaba, osea adornaba en forma de contracantos). Así que Don Alberto Escámez utilizando la armonía tonal enriquece este tipo de marchas de cornetas y tambores para Semana Santa, dándole un giro muy positivo a este género. Veamos este fragmento analizado:  

 

 

 

 

En consecuencia y curiosamente nuevamente aparecen los grados de la cadencia andaluza, en conclusión otras de las música autóctonas de Andalucía.

 

Daniel Chamorro Izquierdo.



Publicado por 1515da @ 18:35
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